jueves, 8 de agosto de 2013

Reportaje al psicoanalista Julio García

Julio García es psicoanalista. Es también director terapéutico del Programa Andrés de Rosario, Argentina. Institución dedicada desde hace varios años al abordaje de sujetos en los que el uso de tóxicos de diversa índole ocupa en lugar central dentro de sus padecimientos y sufrimientos subjetivos. En este reportaje, que tuvo lugar en el mes de julio de 2013 en la ciudad de Rosario, Julio nos comenta el modo de trabajo que actualmentese implementa el Programa Andrés, modo de trabajo que es solidario con una concepción de sujeto que le es subyacente.

CZ: La primer pregunta que te haría es si podés explicar un poco el método, el modo de abordaje de las adicciones en el Programa Andreés.

JG: El programa Andrés Rosario, en la actualidad, trabaja básicamente con dispositivos grupales, en general, no en todos los casos. Te tendría que explicar un poco la estructura del programa. Cuando alguien llama pidiendo asistencia al programa se lo recibe en el dispositivo de primeras entrevistas. Este dispositivo tiende a la evaluación y al diagnóstico, tanto personal como situacional -es decir socio familiar- del paciente. En estas entrevistas, que son tres o cuatro, lo que se intenta determinar es un diagnóstico, como te decía anteriormente, un diagnóstico presuntivo de la particularidad de la estructura psíquica, de la estructuración psíquica del paciente en relación al consumo de sustancias que venga sosteniendo y determinar cuál es la estructura familiar en la que está inserto o no el paciente y también lo que es el entorno social en el que ese paciente está, cuáles son sus vínculos o sus lazos.

CZ: Dos preguntas en relación a esto: Trabajan en la actualidad con patologías, que creo que en su época se llamaban "duales"; es decir, por ejemplo, casos de adicción en los que se presenta además alguna cuestión psicótica. Ese paciente ingresa?

JG: Sí.

CZ: La otra pregunta es qué lugar encuentra o cómo se considera en estas entrevistas lo que sería la "demanda" del paciente.

JG: Bueno, eso es importante. Se trata, precisamente, de alojar al paciente en este pedido y se trata de despejar, junto con el paciente, cuál sería la terapéutica que se considera en ese momento más adecuada para ESE paciente. Muchas veces, por ejemplo, hay pacientes que vienen ya con un pedido de internación como método de salvaguarda de su situación y pensando que es la terapéutica o la metodología más adecuada o la única posible. Estas demandas muchas veces son del paciente y muchas veces son de los familiares.
Lo que se intenta en estas entrevistas es construir, en base a lo que se va pudiendo analizar o evaluar, cuál es la terapéutica adecuada para ese paciente singular.
Como te decía, el programa Andrés tiene el ingreso, o la recepción de los pedidos en estas primeras entrevistas. Después, las posibilidades de trabajo dentro de la institución, pueden realizarse desde varios dispositivos: internación, hospital de día o pueden ser dispositivos ambulatorioos que constan de entre dos y tres grupos semanales y que también incluyen las terapias indivivuales.

CZ: O sea que hay un trabajo grupal del paciente ambulatorio e individual en todos los casos o solo en algunos?

JG: En general, el trabajo individual se da, se sugiere en todos los casos. Algunos al momento mismo del ingreso al dispositivo y otros con posterioridad. Nosotros lo que trabajamos mucho es la articulación en red, o el trabajo en red. Es decir, con otros efectores de salud: porque muchas veces los casos llegan derivados de centros de salud (municpales o provinciales) donde el paciente ya tiene una referencia en los equipos de esos centros de salud. En estas derivaciones nosotros lo que trabajamos es la articulación, nos ponemos en contacto con los equipos de esos centros de salud y muchas veces se hace el ingreso al dispositivo grupal y se sotiene la terapia individual dentro del centro de salud, no del Programa Andrés.
Esto es, básicamente, por la concepción de que cualquiera de los dispositivos a los que se ingrese dentro de nuestra institución entendemos que funciona como un PASAJE, un proceso terapéutico que es un MOMENTO y que lo más importante es el sostenimiento de la cotidianeidad del paciente; es decir, que el paciente va a seguir sosteniendo, más allá y después del proceso terapéutico, su vida. Y pensamos que si se aísla al paciente -lo pensamos porque nos llevó el trabajo que venimos realizando desde hace veinte año- encontramos que si uno trabaja con una idea de que el paciente debe ser aíslado y sacado de su contexto para después volver a "reinsertarlo" en realidad se genera una especie de falacia o de ilusión...

CZ: Una cosa disociada...

JG: Una cuestión disociada, sí. Entonces después esta "reinserción" se vuelve totalmente perjudicial porque no hay una continuidad entre lo que transcurre dentro de la institución y lo que transcurre en la cotidianeidad en cualquier sociedad.
Eso por un lado. Quería retomar la pregunta anterior. En base a esto, al pedido, que en general es un pedido de internación, lo que trabajamos es la cosntrucción de otras modalidades posibles; inclusive si consideramos, en esa evaluación, si el equipo considera que la internación es el tratamiento sugerido para ese paciente, también se trabaja mucho la diferencia entre internación y aislamiento. La internación es un momento donde se ALOJA al paciente sosteniendo, mientras se va haciendo el armado o el rearmado de sus vínculos socio- familiares y lleva un tiempo breve. Tratamos de que no se hagan internaciones de más de tres o cuatro meses y con esta lógica: un paciente que está internado no necesariamente está las 24 horas los 7 días de la semana dentro de la institución. El trabajo específicamente terapéutico tiene una franaja horaria de las 8 de la mañana a las 4 de la tarde; lo que queda del día se intenta hacer una vinculación con espacios socio- recreativos, educativos que al paciente le ineresen
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CZ: Esto tiene que ver con una recomposición del lazo social y con un alojar al sujeto, lo que haya de sujeto ahí.

JG: Exactamente. Poder escuchar, precisamente, qué es lo que a ese sujeto le interesa o lo moviliza más allá del consumo. Cada sujeto que llega tiene "otras" cuestiones, "otros" intereses, seguramente.
La cuestión de la primeras entrevistas está relacionada con la idea de que cada situación es particular, como cada sujeto lo es. Entonces, si bien hay un dispositivo que tiene una base grupal, no implica necesariamente que pensemos que hay un "único modo para todos".

CZ: Esto sería como un rescate de la subjetividad, de la singularidad de cada uno...

JG: Exactamente.

CZ: La gente que trabaja en el Programa Andrés, o el Programa Andrés como institución, tiene una fuerte impronta psicoanalítica en el modo de pensar y de abordar el trabajo con los pacientes. ¿Cómo pensarías la relación entre el psicoanálisis y la posibilidad de un abordaje de las adicciones por esa vía?

JG: Bueno, como decías, la mayoría -somos aproximadamente 40 profesionales- de los que trabajamos, más o menos un 80 por ciento, somos psicólogos y todos tenemos formación psicoanalítica. Después hay médicos clínicos, psiquiatras, trabajadora social, abogados. Nos pensamos dentro del ambito de la salud mental más que en la especificidad de las adicciones, para ir respondiendo a la pregunta. Qué implica esto? Que el hecho de pensar las adcciones no como una patología en sí, sino como un fenómeno que viene a mostrar algo que atañe al sujeto. Asi como no hay "un" tratmiento para las adicciones porque no hay "una" causa. El uso de sustancias en cada uno de estos sujetos es particular, se da de un modo particular. Cada sujeto es causado en ese hacer.
Las adcciones, psicoanalíticamente, pienso que no constituyen un concepto que aporte al trabajo psicoanalitico, en el sentido de que queda casi como una mera descripción. Si bien muchos autores o muchos psicoanalistas trabajamos la cuestión de la adicción, esta disyunción, a- dicción, lo no dicho, uno lo puede pensar por ahi. Pero, en terminos generales, el término "adicto" no deja de hacer de esto una descripcion.

CZ: Y una generalización...

JG: Y una generalización. Si tenemos que pensar psicoanalíticamente, tenemos que pensar cuál es la operación o cuál es el mecanismo psíquico que hace a cada sujeto en lo que toca al uso abusivo de sustncias. Todo lo demás queda en una descripción fenoménica. Hay preguntas, sobre todo, de familiares: "es grave esto que a él le pasa"? No sé de que gravedad estaríamos hablando. "Es adicto"? En realidad cuando alguien se pregunta algo, algo le está pasando, le está aconteciendo, más allá, o junto con, ese consumo compulsivo de sustancias. Diríamos, freudianamente, que el consumo es la punta del iceberg. Algo acontece en ese sujeto para que se elija esto del consumo de sustancias.

CZ: La pregunta sería quée función cumple el tóxico en la economía psíquica de ese sujeto singular

JG: Exactamente. Porque la cuestion de las adcciones, te lo decía al principio, no se trataría de un concepto psicoanalitico, lo cual no implica que, obviamente, no tenga un peso importante porque es un constructo discursivo social que tiene una incidencia muy grande. Por eso te decía que las personas llegan a pedir un tratamiento y a pedir internación "porque se es adicto", e inclusive la persona que consume tiene una fuerte identificación con ese lugar.
Esto es algo del orden del constructo discursivo social que pone una pregnancia y pone un peso en eso. Por eso en la institución nosotros decimos que tenemos un "hacer" con la problemática de aqullos sujetos que hacen del uso y del abuso de las sustancias un modo de estar, pero eso no deriva en que nosotros seamos "especialistas en adicciones". Por eso estamos muy fuertemente, sobre todo en los ultimos años, trabajando en el sentido de que nuestro hacer se inscribe dentro del orden de la salud mental, una cuestión más amplia.

CZ: te haría una última pregunta que tiene que ver con el lugar de la transferencia dentro de la institución; cómo se presenta la transferencia, qué modalidades toma, cómo participa en la posibilidad de que un tratamiento se sostenga. Lo que nos puedas comentar sobre eso.

JG: Me parece pertinente con lo que veníamos hablando recién. La cuestión del peso que tiene la temática de las adicciones y este constructo que se arma -simbólico e imaginario- en la sociedad da un significado a la institución y ésta tomada allí transferencialmente. Lo que hablábamos al principio de los pedidos. En tanto la institucion trasbaja con la problematica de las adicciones; hay allí un primer signo de transferencia en tanto se supone un saber acerca de eso. A partir de ahi, las transferencias se van jugando de distintas maneras, de acuerdo a cada sujeto, y es por esto también que nosotros trabajamos en la dirección de no hacer consistir tanto este lugar de saber sobre las adcciones. Si bien esta suposición de saber, en principio, permite, lanza un trabajo, permite que se ponga en funcionamiento un trabajo terapéutico, si nosotros nos quedamos en ese lugar de "saber sobre las adicciones" esto termina siendo iatrogénico y el paciente termina no pudiendo implicarse, responsabilizarse en cuanto a su elección.

CZ: Se hace más consistente el síntoma, no? Se cristalizan esos lugares.

JG: Se hace más consistente el síntoma, lo cual va en detrimento de la idea que tenemos de desarticular y desarmar este constructo social, este "ser" adicto. Lo que se intenta es ir produciendo un corrimiento de ese lugar. En esto lo grupal también genera una posibilidad de que la transferencia vaya siendo...desplegándose.

CZ: Escuché que hablabas de las transferencias, en plural

JG: Si, porque la idea es que al haber transferencia no solamente dentro de la institución, sino que en esta articulación de trabajo con otros lugares se da la posibilidad de ir generando dentro del proceso terapéutico, del acompañamiento en otras instancias, de sostener la inserción en lo socio familiar, de sostener la referencia en otros lugares. Esto hace que el sujeto pueda ir encontrando que la institución no es EL lugar, no es el lugar signado por el cual va a "salir" de la adicción, o se va a "salvar", segun la forma que esto pueda tomar. Sino que la institución es UN lugar más, de PASAJE y en donde encuentra un intento de trabajo, de responsabilización y de implicación en su hacer, en su vida en general.

CZ: esa es una idea profundamente psicoanalítica, la responsabilidad por el propio deseo y la propia realidad psíquica.

JG: Sí. Nosotros venimos trabajando, venimos trabajando digo porque siempre es un trabajo a hacer, a cosntruir, sobre todo en los dispositivos que son de mayor contención, como el de internación y el de hospital de día, donde el paciente pasa más tiempo, donde los equipos pasan más tiempo tambien. Un trabajo constante dentro de los equipos es cómo ir corriendo dentro de los equipos mismos, de los trabajadores mismos, la ilusión de que a esa persona "se la va a salvar", se le va a dar la posibilidad de "salir" de la droga, o cuando alguien hace abandono del tratamiento o un proceso se trunca es necesario ir trabajando la frustración que se da en el equipo. Muchas veces queda uno entramapado en esta ilusión, a pesar de estar trabajando en otra dirección.
Cuando a un paciente se lo recibe en la primeras entrevistas se le propone un modo de trabajo y esto se acuerda con el paciente; esto tiene un peso fundamental; pero el paciente ingresa a veces a otro equipo dentro de la institución y a lo mejor ahí se produce cierta tensión en los trabajadores. La dificultad del trabajo responde a que uno tiene que estar permanentemente en este ejercicio de interrogar cuándo uno responde a algo del orden de la demanda y hasta dónde acota eso o responde otra cosa para permitir que haya un movimiento en el paciente.

CZ: En última instancia tiene que ver con poner en cuestión permenentemente lo que se hace.

JG: Totalmente. Me parece que una cuestión importante en este trabajo es poder habilitarse a poner en tensión, constanmtemente, las categorías con las que se está trabajando. Si uno queda tomado por esta cuestión de que habría una "clínica de las adicciones" o encerrado en categorías como "adicto", etc; o si uno considera que trabaja con sujetos padecientes que tienen en el uso del tóxico un modo de tramitar eso. Después, cuáles son los distintos dispositivos y la eficacia de los distintos dispositivos nos llevaría una charla más. Pero me parece importante en este contexto histórico, donde parece que esta problemática está ya (¿estalla?) en todos lados y genera bastante conmoción a nivel social en todos los estratos sociales y en la mayoria de los países, poder ubicar cuál es la problematica. Hay que poder separar la problemática del narcotrafico, la problemática socio- política, o político económica, la problemática social y la problemática del sujeto. Leía un texto sobre el malestar en la cultura donde el autor hacia diferenciación entre aquel malestar en la cultrua del que hablaba Freud y cuáles son los malestares de la cultrua actual.
Yo pensaba, más que pensar en cuáles son los malestares que se dan en la cultura, pensaba en un trabajo de Fernando Ulloa donde él presenta, juega con esto del malestar en la cultrua y dice que hoy más que malestar en la cultura estamos en la cultura del malestar y creo que esto hace una diferencia para poder pensar la problemática de las adicciones o el consumo de sustancias.

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